Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Pidiendo amparo contra los enemigos.
(Oración para David)
1Inclina, Señor, tu oreja y escúchame; que menesteroso y pobre soy yo. 2Guarda a mi alma; que santoa soy; salva a tu siervo, Dios mío, al que espera en ti. 3Apiádate de mí, Señor; pues a ti clamaré todo el día; alegra al alma de tu siervo; pues a ti, Señor, he levantado mi alma. 4Porque tú, Señor, bueno y benigno; y misericordiosísimo para con todos los que te invocan. 5Escucha, Señor, mi oración y atiende a la voz de mi plegaria. 6En día de mi tribulación clamé a ti, porque me has escuchado. 7No hay semejante a ti entre los dioses, Señor; y no hay como tus obras. 8Todas las gentes cuantas has hecho, vendrán y adorarán ante ti, Señor, y glorificarán tu nombre; 9porque grande eres tú y haciendo maravillas; tú eres el Dios solo, el grande. 10Guíame, Señor, por mi camino, y andaré en tu verdad; alégrese mi corazón, para que tema tu nombre. 11Te confesaré, Señor, Dios mío, en todo mi corazón, y glorificaré tu nombre por el siglo; 12porque tu misericordia, grande sobre mí; y has librado a mi alma, del infierno más profundo. 13Dios, inicuos se han alzado sobre mí; y congregación de poderosos buscado mi alma; no te han puesto delante de sí. 14Y tú, Señor Dios, conmiserador y misericordioso, longánimo y muy misericordioso y veraz; 15mírame y apiádate de mí; da tu poder a tu niño; y salva al hijo de tu jovencilla. 16Haz conmigo señal en bien, y vean los que me odian, y ruborícense; porque tú, Señor, me has ayudado y consoládome.
- a2Santo, consagrado a ti.