Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Maldad del impío y sus terrores. Fin del cautiverio.
(Para el fin, sobre Mahelet; de inteligencia, para David)
1Dijo el insensato en su corazón: «No hay Dios». Se han corrompido, y asquean de iniquidades. No hay quien haga bien. 2Dios, desde el cielo, se asomó sobre los hijos de los hombres, para ver si hay quien entienda o busque a Dios. 3Todos se han desviado; a la vez inutilizádose; no hay quien haga bien; no hay uno siquiera. 4¿Acaso no conocerána todos los que obran la iniquidad, los que devoran a mi pueblo conb comida de pan? A Dios no han invocado. 5Allí temerán temor, donde no hay temor; porque Dios ha disipado los huesos de complacedores de hombres; confundidos han sido, porque Dios los ha despreciado.
6¿Quién dará, desde Sión, la salud de Israel? Cuando convirtiere el Señor la cautividad de su pueblo, alborozaráse Jacob, y se alegrará Israel.
- a4Tendrán entendimiento.
- b4Como.