Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Salmos

126

Todo depende de la bendición de Dios.

(Cantar de las gradas)

1Si el Señor no edificare la casa, en vano han trabajado los edificadores de ella; 2si el Señor no guardare la ciudad, en vano han velado los guardas de ella. 3En vano es para vosotros el madrugara; levantaos, después de estar sentados, los que coméis pan de dolor, 4cuando da a sus amados el sueñob. He aquí heredad del Señor: hijos, el galardónc del fruto del vientre de ella. 5Como flechas en mano de poderoso; así los hijos de los lanzadosd. 6Bienaventurado, el que cumpliere su deseo en ellose; no será confundido, cuando hablaren a los enemigos de ellos en la puertaf.

  1. a3El trabajar con noche.
  2. b4Reposo que da Dios a los que ama; mientras los malos, aunque se afanen toda la noche no prosperan ni reposan de su dolor.
  3. c4La mayor bendición de Dios son los hijos.
  4. d5De lo suyo, los perseguidos; pues los vengarán de sus enemigos.
  5. e6Tuviere muchos hijos que le defiendan.
  6. f6Juicio.