Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Salmos

136

Trenos de los cautivos.

(Para David)

1Sobre los ríos de Babilonia, allí nos hemos sentado y llorado, al acordarnos de Sión; 2en los sauces, en medio de ella colgamos nuestras arpas. 3Pues allí nos preguntaron los que nos cautivaron, palabras de cantares, 4y los que nos sacaron: «Entonadnos de los cantares de Sión». 5¿Cómo cantaremos el cantar del Señor en tierra extraña?, 6si me olvidare de ti, Jerusalén, olvidada sea mi diestra; 7péguese mi lengua a mi paladar, si no me acordare de ti, 8si no antepusiere a Jerusalén en principio de mi alegría. 9Acuérdate Señor de los hijos de Edom, el día de Jerusalén, 10de los que dicen: «Devastad, devastad, hasta los cimientos de ella». 11Hija de Babilonia la miserable, venturoso, el que te retribuirá la retribución que nos retribuiste; 12venturoso, el que cogerá y estrellará tus párvulos contra la peñaa.

  1. a12Para exterminarte; como tú lo hiciste con nosotros inocentes. Vengar a Dios es volver por su gloria y oficio de ángeles; dicha, por tanto, grande para el hombre.