Libros poéticos y sapienciales
Salmos
122
(Plegaria de los cautivos en Babilonia).
Confianza en la piedad divina.
(Cantar de las gradas)
1A ti he levantado mis ojos, al que habita en el cielo. 2He aquí como ojos de siervos en manos de sus señores; 3como ojos de doncella en manos de su señora; así nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se conmisere de nosotros. 4Apiádate de nosotros, Señor; apiádate de nosotros, pues en mucho se nos ha llenado de anonadamiento; 5en más, llenádose ha nuestra alma: el oprobioa a los ricos, y el anonadamiento a los soberbios.
- a5Somos.