Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Salmos

43

Protección y castigo de Dios a su pueblo.

(Para el fin; para hijos de Coré, para inteligencia)

1Dios, en nuestras orejas hemos oído; nuestros padres nos han anunciado, 2obra que obraste en los días de ellos, en días antiguos: 3Tu mano gentes exterminó; y les plantaste; maltrataste pueblos y expulsástelos. 4Pues no en su espada heredaron tierra; y su brazo no los salvó; 5sino la diestra tuya, y el brazo tuyo, y la iluminación del rostro tuyo; pues te complaciste en ellos. 6Tú mismo eres mi rey y mi Dios; el que ordenas las saludes de Jacob. 7En ti a nuestros enemigos cornearemosa; y en tu nombre anonadaremos a los que se levantan contra nosotros. 8Pues no en mi arco esperaré; y mi espada no me salvará. 9Porque nos has salvado de los que nos atribulaban; y a los que nos odiaban, has confundido. 10En Dios loados seremos todo el día; y en tu nombre confesaremos por el siglob.

11Ahora, empero, nos has desechado y acabado de ruborizar; y no saldrás en nuestros ejércitos. 12Nos has vuelto atrás ante nuestros enemigos; y los que nos odiaban, despojabanc para sí. 13Nos has dado como ovejas de comer; y entre las gentes dispersádonos, 14vendido tu pueblo, sin preciod; y no hubo muchedumbre en la grita de ellose. 15Nos has puesto por oprobio a nuestros vecinos, por escarnio y mofa a los en contorno de nosotros. 16Nos has puesto para parábola en las gentes; movimiento de cabeza en los pueblos. 17Todo el día mi confusión delante de mí está, y el rubor de mi semblante me ha cubierto, 18a la voz del que me oprobiaba y denigraba; a la faz del enemigo y perseguidor. 19Todo esto ha venido sobre nosotros; y no nos hemos olvidado de ti, y no hemos prevaricado en tu testamento; 20y no se ha vuelto atrás nuestro corazón; y has desviado nuestras sendas, de tu camino. 21Porque nos has humillado en un lugar de maltrato; y nos ha cubierto sombra de muerte. 22Si hemos olvidado el nombre de nuestro Dios, y si tendido nuestras manos a dios ajeno, 23¿acaso Dios no indagará esto? pues él conoce lo oculto del corazón. 24Porque por ti se nos mata todo el día; repútasenos ovejas de matanza. 25Levántate —¿por qué duermes, Señor?— levántate y no nos deseches hasta el fin. 26¿Por qué tu rostro apartas? ¿olvidas nuestra mendiguez y nuestra tribulación? 27Porque humillada está hasta el polvo nuestra alma; pegado a la tierra nuestro vientre. 28Levántate, Señor, ayúdanos y redímenos, por tu nombre.

  1. a7Derribaremos a cornadas, al modo del toro furioso.
  2. b10(«Interludio»).
  3. c12Nos.
  4. d14De balde.
  5. e14Cuando gritaban victoria nuestros enemigos: habíamos desaparecido.