Biblia de JünemannBiblia · Jünemann

Libros poéticos y sapienciales

Salmos

59

Suplica a Dios le proteja para conquistar países enemigos.

(Para el fin; para los que se mudarán; aun para inscripción de columna, para David, para enseñanza; cuando incendió a Mesopotamia de Siria y a Siria Sobal; y volvió Joab, y percutió el valle de las sales: doce millares)

1Dios, nos rechazaste y nos arrasaste; airástete y lastimástete de nosotros. 2Estremeciste la tierra y conturbástela; sana los quebrantos de ella, pues sacudida está; 3has manifestado a tu pueblo cosas duras, abrevádonos con vino de aflicción; 4has dado a los que temen señal para huir de faz del arcoa.

5Para que se libren tus amados, salva con tu diestra, y escúchame. 6Dios habló en su santo: «Alborozaréme y repartiré a Siquima y el «valle de las tiendas» mediré. 7Mío es Galaad, y mío es Manasés, y Efraín, fuerza de mi cabeza; 8Judá, mi rey; Moab, la marmita de mi esperanza; 9a Idumea extenderé mi calzadob; alienígenas se me sometieron. 10¿Quién me llevará a la ciudad de fortificación?», ¿Quién me encaminará hasta Idumea? 11¿No tú, Dios, que nos has rechazado, y no saldrás en nuestros ejércitos? 12Danos ayuda en la tribulación; pues vana salud de hombre. 13En Dios haremos poderío; y él anonadará a los que nos atribulan.

  1. a4(«Interludio»).
  2. b9Pie, dominio.