Libros poéticos y sapienciales
Salmos
Oración de David estrechado por sus enemigos.
(Para David)
1Juzga, Señor, a los que me agravian; combate a los que me combaten; 2coge armas y broquel, y levántate en auxilio para mí; 3desenvaina espada y cierra en frente de los que me persiguen; di a mi alma: «Salud tuya yo soy». 4Ruborícense y confúndanse los que buscan a mi alma; 5retrocedan y ruborícense, los que trazan contra mí lo malo. 6Háganse así como polvo a la faz del viento; y un ángel del Señor atribulándolos, hágase su camino tinieblas y resbalamiento, y un ángel del Señor persiguiéndolos. 7Porque sin causa me ocultaron perdición de su lazo; gratuitamente oprobiaron a mi alma. 8Venga a ellos lazo que no conocen; y el armadijo que escondieron, cójales; y en el lazo caerán —en él. 9Pero mi alma se alborozará en el Señor; gozaráse en la salud de él. 10Todos mis huesos dirán: «Señor ¿quién semejante a ti? que libras al indigente de mano de los más fuertes que él, y al indigente y pobre de los que le despojan?» 11Levantándose testigos inicuos, lo que no sabía me interrogaban; 12retribuían lo malo por hermoso, y orfandad para mi alma. 13Yo, empero, al molestarme ellos, vestíame saco, y humillaba en ayuno mi alma; y mi oración a mi seno retornaráa. 14Como a pariente, como a hermano nuestro, así complacíab yo; como llorando y contristado, así me humillaba. 15Y contra mí se alegraron y juntaron, juntáronse sobre mí flagelos y yo no sabía; dispersáronse, pero no se compungieron; 16tentáronme; escarneciéronme con escarnio; rechinaron sobre mí sus dientes. 17Señor ¿cuándo mirarás? Restituye mi alma de las maldades de ellos; de leones mi únicac. 18Te confesaré en congregación mucha; en pueblo graved te alabaré. 19No se regocijen de mí los que me odian gratuitamente; los que me aborrecen sin causa y guiñan de ojos. 20Pues a mí ciertamente pacíficos hablaban, y en ira, dolos meditaban; 21y ensancharon sobre mí su boca, dijeron: «¡Bien! ¡bien! han visto nuestros ojos»e. 22Has visto, Señor; no enmudezcas; Señor, no te apartes de mí. 23Levántate, Señor, y atiende mi juicio, oh mi Dios y mi Señor, a mi causa. 24Júzgame, Señor, según tu justicia, Señor, mi Dios; y no se me regocijen. 25No digan en sus corazones: «¡Bien!, bien por nuestra alma»; ni digan: «devorádole hemos». 26Ruborícense y confúndanse a la vez, los que se regocijan de mis males; revestidos sean de rubor y confusión, los que se jactan sobre mí. 27Alborócense y alégrense, los que quieren mi justicia, y digan siempre: «Magnificado sea el Señor»; los que quieren la paz de su siervo. 28Y mi lengua meditará tu justicia, todo el día tu loor.
- a13No se perderá; me la tomarás en cuenta.
- b14A mi enemigo, a Saúl, y todos mis adversarios.
- c17Mi alma solitaria, pobre.
- d18De peso, muy grande.
- e21Su ruina.