Libros históricos
Libro de Tobías
Cántico de Tobías y profecía sobre Jerusalén
1Y Tobit escribió oración, de alborozo, y dijo: «Bendito el Dios, el viviente, por los siglos y el reino de él; 2pues él castiga y compadece, y hunde en infierno y alza de él; y no hay quien huya de su mano. 3Confesadle, los hijos de Israel delante de las gentes; que él os ha diseminado entre ellas. 4Allí manifestad su magnificencia; ensalzadle delante de todo viviente, según él; Señor de vosotros y Dios mismo, nuestro padre por todos los siglos. 5Y nos castigará en nuestras injusticias, y de nuevo se apiadará, y nos congregará, de todas las gentes, entre quienes habéis sido esparcidos, entre ellas. 6Si os volviereis a él con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, para hacer ante él verdad: entonces se volverá a vosotros, y no ocultará, no, su semblante de vosotros. Y contemplaréis lo que hará con vosotros, y confesadle en toda vuestra boca, y bendecid al Señor de la justicia, y ensalzad al rey de los siglos. Yo, en la tierra de mi cautividad, lo confieso y muestro su fortaleza y su magnificencia a gente de pecadores. Volveos, pecadores, y haced justicia delante de él: ¿quién sabe si os quiera y os haga misericordia? 7A mi Dios ensalzo, y mi alma para el rey del cielo y se alborozará en su magnificencia. 8Digan todos y confiésenle en Jerusalén. 9Jerusalén ciudad del Santo: castigará por las obras de tus hijos y de nuevo se apiadará de los hijos de los justos. 10Confieso al Señor buenamente, y bendigo al rey de los siglos, para que de nuevo su tabernáculo se edifique en ti, con regocijo, y alegre en ti a los cautivos, y ame en ti a todos los míseros, por todas las generaciones del siglo. 11Gentes muchas de lejos vendrán al nombre del Señor Dios, dones en manos teniendo y dones al rey del cielo. Generaciones de generaciones loarán y te darán alborozo. 12Malditos todos los que te odian; benditos serán todos los que te aman, por el siglo. 13Alégrate y alborózate por los hijos de los justos, pues congregados serán y bendecirán al Señor de los justos. 14Oh, bienaventurados los que te aman: se regocijarán sobre tu paz. Bienaventurados, cuantos entristecidos fueron por tus flagelos; pues en ti se gozarán contemplando toda tu gloria, y se regocijarán por el siglo. 15Mi alma bendiga a Dios, al rey el grande; 16porque edificada será Jerusalén de zafiro y esmeralda; y de piedra preciosa, tus muros, y las torres, y los baluartes, en oro puro; 17las calles de Jerusalén en berilo y rubí; y con piedra de Sufir serán pavimentadas. 18Y dirán todas sus vías aleluya y alabanza, diciendo: «Bendito el Dios que ha exaltado todos los siglos.»