Profetas
Joel
Ultimo juicio de los gentiles.
Gloria de Jerusalén.
1Pues he aquí que yo, en aquellos días, en aquel tiempo, cuando convirtiere la cautividad de Judá y Jerusalén y congregaré todas las gentes y las bajaré al valle de Josafat, y discutiré con ellas allí sobre mi pueblo y mi heredad de Israel, los que han sido dispersados en las gentes; y mi tierra repartieron, 2y sobre mi pueblo echaron suertes, y dieron los pequeñuelos a meretrices; y las doncellitas vendían por vino, y bebían. 3Y ¿qué vosotros conmigo, Tiro y Sidón y toda Galilea de alienígenas? ¿Con no retribución vos me retribuiréis? ¿O rencoreáis vos contra mí? Súbita y rápidamente retribuiré vuestra retribución a vuestras cabezas; 4por cuanto mi plata y mi oro tomasteis; y lo selecto mío, lo hermoso introdujisteis en vuestro templos; 5y los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén vendisteis a los hijos de los griegos, para arrojarlesa de sus confines. 6Y he aquí que yo los suscito del lugar a donde los vendisteis allí, y retribuiré la retribución vuestra a vuestras cabezas, 7y venderé vuestros hijos y vuestras hijas en manos de los hijos de Judá, y los venderán, en cautiverio a genteb lejos apartada; que el Señor ha hablado. 8Pregonad esto en las gentes, santificad la guerra; levantad a los batallones; traed y subid, todos los varones guerreros; 9despedazad vuestros arados para espadas, y vuestras hoces para lanzas; el impotente diga que «Me envalentono». 10Juntaos y entrad, todas las gentes de en contorno, y congregaos allí; el manso sea batallador. 11Levántense, asciendan todas las gentes al valle de Josafatc; por esto porque allí me sentaré a juzgar a todas las gentes en contorno. 12Enviad hoces, que ha llegado la vendimia: entrad, hollad puesto que lleno está el lagar; rebosad los sublagares; que se han colmado los males de ellos.
13Resonancias resonaron en el valle del juicio; pues cerca está el día del Señor, en el valle del juicio. 14El sol y la luna se obscurecerán; y los astros depondrán su fulgor. 15Y el Señor, desde Sión, clamará; y, desde Jerusalén, dará su voz; y temblará el cielo y la tierra; y el Señor perdonará a su pueblo, y confortará a los hijos de Israel. 16Y conoceréis que yo soy el Señor, vuestro Dios, el que me empabellono en Sión, en mi monte santo; y será Jerusalén santa, y alienígenas ya no pasarán, no, por ella más.
17Y será: en aquel día que destilarán los montes dulzura; y las colinas manarán leche; y todos los manantiales de Judá manarán aguas; y fuente de casa del Señor saldrá, abrevará los torrentes de los juncosd. 18Egipto en desaparición será; y la Idumea en llanura de desaparición será, por injusticias de los hijose de Judá, por cuanto derramaron sangre justa en la tierra de ellos. 19Y la Judea por el siglo habitada será, y Jerusalén por generaciones de generaciones. 20Y exigiré la sangre de ellosf; y no os absolveré, no; y el Señor se empabellonará en Sión.
- a5Arrojando a los hijos lejos.
- b7H.: «sabeos».
- c11Nombre que parece simbólico, y significa «Dios juzga».
- d17H.: «espinos».
- e18Contra.
- f20Derramada por sus enemigos.