Apocalipsis
Apocalipsis de san Juan
1Y vi: y he aquí el Cordero estante sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro millaresa, teniendo el nombre de él y el nombre del Padre de él escrito en sus frentes. 2Y oí voz desde el cielo, como voz de aguas muchas y como voz de trueno grande; y la voz que oí, como de citaristas citarizando en sus cítaras. 3Y cantan como cantar nuevo a faz del trono y a faz de los cuatro vivientes y de los ancianos; y nadie podía aprender el cantar, sino los ciento cuarenta y cuatro millares, los comprados de la tierra. 4Estos son los que con mujeres no se han mancilladob; pues vírgenes sonc. Estos siguen al Cordero a donde fuere. Estos han sido comprados de entre los hombres; primicias para Dios y el Cordero; 5y en su boca no se halló mentira: inmaculados son.
6Y vi otro ángel volando en mitad del cielo, teniendo evangelio eternod para evangelizar a los sentados sobre la tierra y a toda gente, y tribu, y lengua y pueblo, 7diciendo en voz grande: «Temed a Dios y dadle gloria; porque ha venido la hora de su juicio; y adorad al que ha hecho el cielo, y la tierra, y el mar y fuentes de aguas».
8Y otro segundo ángel siguió diciendo: «Cayó, cayó Babiloniae la grande; que del vino del furor de su rameríaf abrevadas tiene todas las gentes».
9Y otro ángel, tercero, siguióles, diciendo en voz grande: «Si alguno adora a la bestia y la imagen de ella, y recibe marca sobre su frente o sobre su mano, 10también él beberá del vino del furor de Dios, el mezcladog inmisto en el cáliz de la ira de él; y será atormentado en fuego y azufre a faz de ángeles santos y a faz del Cordero. 11Y el humo del tormento de ellos por siglos de siglos sube; y no tienen reposo día y noche, los que adoran la bestia y la imagen de ella; y si alguno recibe la marca del nombre de ella. 12Aquí la paciencia de los santos está, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 13Y oí voz, desde el cielo, diciendo: «Escribe»: «Bienaventurados los muertos los que en Señor mueren, desde ahora». «Sí, dice elEspíritu; para que reposen de sus trabajos; que sus obras síguenles».14Y vi, y he aquí nube esplendente, y sobre la nube sentado uno semejando Hijo de hombre, teniendo en su cabeza corona áurea y en su mano hoz aguda.15Y otro ángel salió del templo, clamando en voz grande al sentado sobre la nube: «Mete tu hoz y siega; que ha llegado la hora de segar; que se ha secado la siegah de la tierrai». 16Y echó el sentado sobre la nube su hoz a la tierra, y fue segada la tierra. 17Y otro ángel salió del templo del en el cielo, teniendo también él hoz aguda. 18Y otro ángel salió del altar, teniendo potestad sobre el fuego, y voceó con voz grande al que tenía la hoz la aguda, diciendo: «Mete tu hoz, la aguda, y vendimia los racimos de la vid de la tierra; que han madurado sus uvas». 19Y echó el ángel su hoz en la tierra, y vendimió la vid de la tierra; y arrojó, al lagar de la furia de Dios, la grande.j 20Y hollado fue el lagar, fuera de la ciudad, y salió sangre del lagar hasta los frenos de los caballos, por estadios mil seiscientosk.
- a1Los mismos del c. 7, 4.
- b4No han sido fornicarios, idólatras.
- c4Puros.
- d6El Evangelio eternizado.
- e8Roma.
- f8Su furiosa, desenfrenada ramería.
- g10Preparado.
- h15Mies.
- i15Está madura la tierra para ser arrasada en castigo de sus iniquidades.
- j19El anticristo.
- k20Espantable carnicería que habrá a las puertas de Roma.